Web 2.0: Práctica

Un blog enlaza, una vez más, a una esplédida serie de fotografías en Flickr sobre el paisaje urbano de Chicago. Recuerdo que una de las experiencias más impresionantes en este pueblo fue caminar por las calles vacías del distrito financiero de Boston una medianoche de septiembre. Boston da sensación de ciudad segura y uno podía concentrarse en esas cañadas de piedra gris. No es como caminar por el Barrio ‘e Santa Cruz a las dos de la mañana, pero precisamente por eso fue más interesante.


ains
June 6, 2006 @ 10:38 am
A pesar de lo que determinados personajes me han hecho odiar Santa Cruz, ¡menos mal que no se parece en nada a esto! (y viceversa)
ains
June 6, 2006 @ 10:59 am
Quiero decir: “menos mal que existen los dos paisajes urbanos”, para poder odiar uno y amar otro, (y viceversa)
Insignificante
June 8, 2006 @ 5:41 pm
Un profe del doctorado decía que el barrio de Santa Cruz iba camino de convertirse (si no lo había hecho ya) en un mero decorado urbano. Imagino que la mayoría de los cascos históricos términan derivando en eso, sobre todo cuando las ciudades viven del turismo y de vender una imagen. Una cáscara vacía, una postal.
Las fotografías de Chicago parecen mostrar la antítesis de Sevilla (centro): la escala urbana es excesiva, la geometría es excesiva; la mezcla de las dos cosas la hacen parecer una ciudad que no está diseñada para el hombre.
Dos formas opuestas pero complementarias de fabricar ciudades en cierto modo inhumanas.
beguemot
June 9, 2006 @ 9:45 am
Como me dijo una estudiante gringa el año pasado, como elogio, sobre el barrio de SC: “¡Siento que vivo en una postal!”
Un proceso interesante: en vez de construir parques temáticos, se convierte un barrio histórico en un parque temático al imponerle desde fuera un uso equivalente que parte precisamente de una mirada similar a la que exige un parque temático. A partir de ahí se vacía de otros usos hasta dejarlo falto de cualquier profundidad y convertirlo en simplemente un “marco incomparable”. Se mitifica el barrio, distorsionándolo a partir de la reducción, que diría Barthes, precisamente a partir de toda la historia que encierra.