~ Archive for October, 2006 ~

A happy, cursi message for today

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Gracias, Hugh, via la petí.

Fish, flesh and fowl

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Percibo algo muy siniestro en estas “criaturas geométricas” de Gordon Wiebe, halladas allá donde cuenta el pez sus insólitas aventuras. Valga para un día que me deja preocupado…

Paradiso terrestre

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Más claro. Los 604 kB/s no pude pillarlos…

625-760 nanómetros

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Nada, simplemente una colección de rojos que agradecerle a Pezones rosados, aka Hugo Denis, quien no tengo claro si anda in the garlic de los pezones blancos o no. Visto en los comentarios del blog de don Javier

Espejo

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Está una leyendo de corrido:
Franqueza, sinceridad, veracidad del Decir: no un Decir que se disimula y se protege en lo Dicho, escudándose en palabras frente al otro, sino un decir que se descubre (…) como sensibilidad a flor de piel, a flor de nervios, que se ofrece hasta el sufrimiento… (Levinas)
y de pronto una pasa a la siguiente página del libro y se topa con el dibujito de autoría desconocida de usuario de biblioteca que leyó esas líneas antes que una: se topa con esta especie de soldadito mudo, un poco atónito que a una la deja un poco atónita también. Atónito él frente a las líneas siguientes que hablan de choques, de persistencias, paciencias y de no esencialismos. Atónita una frente al otro que se escuda en el trazo y no se ofrece mucho.

¿Y qué le pasa a una blogger que escribe una entrada sobre la cara de(l) Otro y se la encuentra exactamente reproducida, su propia entrada sobre otra cara exactamente igual mirándola a la cara desde una casa que es, aunque sea su casa, ajena?

Saying it all is literally impossible

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On a recent week I divided my days almost evenly between these two regions, on a selfless mission to taste and compare the best of both. In my mind’s eye I cast them as contestants in a sort of bake-off, giving each the same opportunities — refined restaurants, rustic ones, marketplaces, vineyards — to show what it could do. Piedmont wound up with the prize.

I pitted the truffle against the pig, Turin’s taglierini against Bologna’s tortellini. I let Piedmont show off its chocolate, often mixed with hazelnuts, a marriage made famous by this region. I let Emilia-Romagna trot out its balsamic vinegar, yet another delicacy it sired.

I repeatedly indulged in vitello tonnato, whose dressing of anchovies and capers melds the salty notes so prominent in Piedmont cooking with the region’s sumptuous veal. I had room and time for only one serving of lasagne verdi, whose layers of béchamel, ground beef and spinach noodles captured the unapologetic heaviness of much of what Emilia-Romagna serves.

Enrique, quien me perdona que todavía no le haya contado el concierto de los Flaming Lips en NY, me manda esta imagen y yo le respondo con una entrada oblicua como las que yo solía hacer en Elástico, con una yuxtaposición entre un Hong Kong dislocado y la nostálgica simplicidad y arcaísmo del mito de Italia. En julio del 2003, ir a comprar pan para desayunar a una tahona de Florencia me convenció de que había que volver a Europa como fuese. Pero así se mueren los buenos propósitos… El titular es de Lacan.

The magic of blind justice

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Si los padres de la patria presentarán así a la Justicia, en vez de con togas pesadas y una espada, seguramente tampoco pasaría nada. El equilibrio no inspira deseo. Y ya explica Benjamin que “el status de cosa muerta de las figuras y la abstracción de los conceptos es por tanto la condición previa para la metamorfosis alegórica del panteón en un mundo de criaturas mágicas y conceptuales”. Aquí sobra carne y falta mármol, pero a quién le importa, o quizá por su ausencia la justicia no convence. José Manchado hace sus cositas, como nos recuerda Otomano, y seguramente este hay mejores imágenes y galerías y fotógrafos, pero pónganse a buscar con cuidado y atención y capacidad de selección este tipo de historias en la sala general de Widener, con veinte metros de mármol, moqueta, mesas, sillas, sillones, ventanas y sobre todo ojos a sus espaldas.

Por supuesto, este post nada tiene que ver con la justicia.

Curso dandalú (er regreso)

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Ara que somoh una realidá nacioná, parece ahsolutamente imprehcindible recordah argo que sha pusimoh por aquí, er curso dandalú. Como dice mi querido Daniel, una nación eh hente que se cree que eh una nación: pura tautología, pero eh que eh así. Y en Andalucía eso no pasa. De toah manerah, si esto de sé “realidad nacional” sirve pa llevah a cabo la necesaria, imprehcindible e impepinable anexión de Badajoz a Andalucía ya que pertenecía en tiempos al reino de Tartesos, adelante. A ver si encuentro a un pacense para anunciarle la noticia y veh cómo se sube por lah paredeh.

Recuerdo que cuando estuve en Puerto Rico se reían benévolamente de mi acento. Ah, qué peaso ‘e semana pasé allí…

[Bueno, ¿qué mejor manera de echar a andar de nuevo este blog que recordando uno de sus mejores momentos? Y eso que no puedo poner nada de YouTube inserto en el blog]

Tomorrow is easy, but today is uncharted

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Este blog queda cerrado hasta nuevo aviso… Sic transit gloria mundi.

PS. Que noooooooooo, falsa alarma… De hecho a partir de mañana este blog tendrá una cita diaria con todos uds. Sí, con ustedes cuatro. Una, dos, tres y cuatro…

Slap and embrace, slap and embrace (repeat as necessary)

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‘Love,’ she announces, in dramatic tones, ‘needs closeness and intimacy and familiarity to flourish. Desire does not. Desire needs distance, insecurity, novelty and surprise. Desire needs tension, breaches and repairs. Love is not comfortable with fights, but desire needs fights. Fights generate energy, erotic energy - and this is not just desire for sex, but a general exuberance and vitality, an élan, an aliveness! We often judge couples on the amount they fight, like: “Oh, they have such a good relationship! They never fight!” And yes, I know of couples who never fight and do have a very good relationship - but they also have a sex life that is somewhat flat. Desire needs fights! Intimacy - that is, emotional intimacy - inhibits erotic expression. Desire needs edge! Love needs absence of sexual threat, but desire? Desire needs to know there are other options out there for your partner, that your partner moves out there in a sexual world when they are not with you, a world of other people who look at them, sexually. Love needs talk. Desire needs not to talk. Eroticism thrives in the space between the self and the other. In order to maintain a sexual edge in our relationships, we must learn to tolerate this void, these uncertainties. I wrote this book because, in 22 years of practice in six different languages [Perel speaks eight, but teaches, lectures and practices psychology in only six], I’ve met couples over and over again who were having a good relationship, who love each other, but who have no sex, no tingle! I met couples who had a bad relationship, and who I helped to have a good relationship again, and the expectation was that the sex would just come back - but it didn’t. I began to think there’s something in this premise - that if sex is wrong, the relationship is wrong; and equally that more talk, intimacy and closeness will equal more sex, better sex - that just doesn’t work. I knew I was on to something.’

And so Perel begins, launching herself into a 90-minute discourse that dismantles all popular wisdom. She addresses honesty, ‘which in American terms has come to mean transparency, this idea that the only way a couple can be healthy, or can heal themselves, is with absolute honesty. Come on! We need secrets! We can never know our partner completely, and they can never know us completely, and that’s good.’

Y a mí que esto me suena de haberlo oído en clase…

[Mis queridos lectores y corresponsales (los que me queden tras tanta e injustificada desidia), dentro de poco les prestaré la atención que se merecen]

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