Ciudad invisible #1

Esto parece una arqueología visual del mismo concepto de Venecia, la ciudad en el agua.

Esto parece una arqueología visual del mismo concepto de Venecia, la ciudad en el agua.

Basta alcanzar los cero grados para sentir que nos rodea una primavera imprecisa y, sobre todo, falsa, que no quiere llegar. Uno no tiene ganas de escribir nada, apenas apuntes sobre el tiempo, y solamente puede consumir imágenes que transporten, con un breve salto, a otros lugares. Pezhammer, que da motivos para viajes a diario, se ocupa de enviarnos hacia Federico Bebber.

Los inviernos en Boston siempre sorprenden, incluso cuando parece que sin nieve y un frio solamente menos intenso que el del 2004 no hay nada que contar. Una tarde de precipitaciones y una temperatura inconstante que salta de un lado para otro del punto de congelacion como si jugara a la rayuela, y que alterna lluvia con nieve con lluvia que se congela implacable seguida de dias de intensisimo frio han dejado Cambridge, MA cubierto del hielo mas peligroso. Tirar la basura, una expedicion.
Post dedicado, por supuesto, a esa lectora colombiana que invita generosa a compartir picnics al sol.
La imagen pertenece a esta coleccion de figuras perdidas en una nieve no siniestra. Sospecho que al final los espera un organillero…
“Si la realidad nos sedujera tanto como para ocuparnos enteramente de ella, no sabríamos responder a ciertas preguntas.
Si la realidad no nos sedujera lo suficiente como para ocuparnos enteramente de ella, no tendríamos oportunidad de formularlas.
Así vamos, desde las palabras a la realidad que vivimos y desde lo que pensamos a las palabras”.
Chejfec, Sergio. Lenta biografía. Buenos Aires: Puntosur, 1990.
La tercera frase no me sirve, o responde al problema que plantean las dos primeras de una forma que me parece no tan interesante como podría serlo otra respuesta, no se muy bien cual. A pesar de esto, linda cita… Grande Chejfec, no se como es que no se encuentran sus libros en España.

No se me pongan melancólicos, pero hay algo apropiado en representar el amor en una forma tan efímera (y paradójicamente viva, porque sólo lo que pasa vive) como es el arte de la espuma…

Ahora que alguien me asegure que le voy a poder hacer la justicia a este libro que yo querría hacerle. Muy extraña esta responsabilidad, que acaso no se sintiese con un gigante reconocido. Debería invocar a la Musa, entregarle mis dedos (ya no se le puede pedir, como hacía Góngora, que le tome el pulso al instrumento), dedicarme a esto al alba. Pero miembro hiperactivo de una generación que ya sólo sabe leer en diagonal ni siquiera le voy a poder hacer justicia a este sentimiento de obligación de hacerle justicia, ni siquiera voy a sondearlo como él y yo nos merecemos. Aunque de seguro no es más que arrogancia, porque ni la autora ni su libro necesitan nunca (ni ella ni él ni todos los demás) que se les haga justicia, ya que no necesitan de ninguna glosa: sólo de lectores. Digamos que en realidad la responsabilidad es para con lo que uno imagina que podría decir mientras piensa que ha de estar a la altura (¿por qué?) del libro que lee. Uno se siente sin fuerzas para dar testimonio del miedo a no cumplir con algo que, en puridad, existe solamente como vacilación.
La imagen.

No soy Solal, creo, aquel ineficiente diplomático de la Liga de Naciones ginebrina de Bella del Señor, de Albert Cohen. Sin embargo, doy con un precioso texto al final de una cosa que se llama El marido argentino promedio de Ana María Shua porque en realidad no me apetece leer Viajando se conoce gente aunque en realidad debería estar escribiendo la segunda parte de mi capítulo segundo, sobre Kalpa Imperial, aunque lo que debería estar haciendo de verdad de verdad de verdad es reescribir el primer capítulo de mi tesis, aunque en realidad lo que uno debería estar haciendo es…
Uno sueña, no obstante, con que todo es tan sencillo como juntar las manos y lograr que se haga la luz, que uno simplemente no quiere pero cuando quiera, ah, amigo. La imagen, de Marcus Claésson.

Antes que nada, este blog es práctica de amor. No es que cuando su actividad decae lo haga su motivo, ni que haya una síncopa, un intervalo, ni que entre en stand-by. Recuperarlo, no obstante, es volver a su inicio y renovarlo. Sería cursi y tópico conscientemente ignorar lo que nos llega el miércoles, sería cursi y tópico conscientemente celebrarlo en ese día. Con justa y precisa disonancia, dese nuevo re-inicio a este blog así. Besos d’auteur…