Lunes

Leyendo para la tesis doy con este pasaje del cuento de “Primera línea”, de Carlos Gardini, publicado en 1983 inmediatamente después de la Guerra de las Malvinas y que recibió un premio de un jurado con Borges y Donoso entre sus miembros. El cuento trata sobre una unidad de militares mutilados en combate pero listos una vez más para la guerra, ya que con entrenamiento y equipo especial van a poder ir a primera línea. Al protagonista, el soldado Cáceres, le faltan las manos y las piernas. Cito:
El domingo era día de sermones. Después del sermón de la misa venía el sermón del jefe del campo, que les hablaba de patriotismo y vocación de servicio. El que no tiene patriotismo ni vocación de servicio, decía, ése es un discapacitado. A media mañana venía el sermón informal del capitán. Ese día se mezclaba con ellos como uno más, pero cuando hablaba recobraba la autoridad, siempre dispuesto a que cada cual pariera al héroe que llevaba adentro. La guerra no es inhumana, decía. Los animales no saben hacer la guerra. No hay nada más humano que la guerra. No hay nada más humano, decía con voz acerada, que la guerra.
Conviene recordar este tipo de discurso cuando se ve al líder de la oposición intentando dar una imagen marcial, tras llevar años discriminando entre los españoles patriotas, “de buena voluntad” (justo la expresión que a menudo usaba el General Rafael Videla) y los otros, los demás. Nosotros.

