~ Archive for April, 2007 ~

Summer is ycommen in

0

dragonpillow360.jpg

Loude sing cuckou!

En inglés el cuco lleva anunciando la llegada de la parte más cálida de la primavera desde hace más de mil años, con una explosión de vida que puede resultar dolorosa por las responsabilidades que sus promesas van e imponen. En español, como no, se trata de algo más sórdido, más feo… Via.

Otoño en el Delta

0

LON25246.jpg

Esta noche justamente soñé (es muy raro que sueñe, o más bien que lo recuerde) con la muchacha a la que le presté hace años mi copia de La conjura de los necios… y ahora doy con estas fotos de las calles por las que Ignatius circula perdido sin geometría ni teología. Será cuestión de pedirle que se me devuelva…

“Tengo una muñeca vestida de azul…”

1

ulli1.jpg

La escritora Laura Freixas analiza en su artículo del 23 de abril “Los libros, ¿cosa de mujeres?” el desdén y la desigualdad de juicio “que desvaloriza todo lo femenino” en literatura. Puesto que sólo se refiere en sus ejemplos a la autobiografía y la narrativa, desearía aportar a su archivo una perla sobre la poesía escrita por mujeres salida de la inefable pluma del que, según Antonio Aguilar, catedrático de Lengua Castellana y Literatura, es el “crítico de poesía joven mejor y más informado”. Se trata de José Luis García Martín. La sutil, imparcial y bien informada frase aparece en la página 122 de La poesía figurativa (Renacimiento. Sevilla, 1992), y dice así: “Detesto la poesía femenina”.

En el cerrado armario de los odios de García Martín, ese sabueso de las antologías, están revueltas tanto Safo como Emily Dickinson, Rosalía de Castro, sor Juana Inés o Patti Smith. Al parecer, sus detestables obras son intercambiables por no estar ellas marcadas, como diría Miguel Hernández, “por varón en la ingle con un fruto”.

Si la poesía fuera una profesión -como muchos que se dicen poetas parecen creer- en lugar de un arte, este señor podría ser llevado a los tribunales de justicia por practicar algo aún más injusto e ilegal que el mobbing: el veto.

Como antídoto, una frase de Baudelaire: “No hagas caso nunca de un crítico que no tenga una obra detrás”.

Tal carta, en la que Marta echará de menos a Sylvia Plath y yo a PJ Harvey, escribe la gran Blanca Andreu a El País sobre alguien que odia a Vicente Aleixandre, trasnochar y los domingos, y que ha reunido su poesía dos veces. Dos. Más que la justicia de la puya, o su eficacia, fascina que la haya tenido guardada durante quince años…

Imagen de Ulli Predeek, vía Otomano. Enlace cortesía de Daniel, titular de Julia.

Hasta la casa y más allá

0

Por todo esto cuando las cosas empiezan a marchar un poco bien la gente lo tiene claro. Compra tierras. Los inmuebles son un excelente termómetro, un fiel reflejo de las expectativas y de la capacidad de gasto/inversión de los ciudadanos. Si tenemos algo de pasta y las expectativas son favorables es normal que compremos la casa. Si los generosos contribuyentes europeos nos dan un pastón que te cagas por llevar pienso, recoger la mierda y ordeñar unas vacas o por tener una plantación de girasoles agostados, nos compramos una casa. Si nos han dado un despacho, visa de empresa y un pastizal al mes por hacer presentaciones de PowerPoint con citas de SunTzu, nos compramos una casa. Si nos hemos forrado poniendo un chiringuito de tunear coches al lado del centro comercial, nos compraremos una casa. Si estamos en la oficina hasta las tantas y volvemos follados para ver si podemos ver al niño despierto nos habremos comprado ya una casa, o si nos encanta que pongan CSI los lunes porque llegamos hechos una mierda y sin ganas de pensar, o si por la mañana curramos de teleoperatriz y por la tarde hacemos lo que creemos que es lo nuestro, probablemente nos compremos una casa en algún momento. Todo eso, los madrugones con la boca pastosa de 10, 15, 20 años, los días sin ver apenas la luz o las primaveras que no hemos disfrutado; las películas que no hemos visto o las chicas que no hemos conocido porque al día siguiente trabajábamos, todo se sacrifica a un único objetivo. La casa.

A ver, Pierre lo borda en cada entrada y destacar algún detalle implica una injusticia con otros igualmente meritorios, pero es que este párrafo, especialmente el final, me ha llegado al alma.

A rose is a rose is a rose

3

yelloworchid-small.jpg

Por supuesto, las flores de Clark Sorensen carecen de cualquier resonancia siniestra… Via.

Solipsismo

1

439804800_fefa3f0959.jpg

Cada imagen que miras es una foto que haces de ti mismo, lo cual no significa que sea predecible. Via.

Secuestrados por la funcion fática

0

James E. Katz, director of the Center for Mobile Computing at Rutgers University, said the data coming from the devices was really secondary. “Look at a lot of the communication — it’s idiotic in terms of substance,” Mr. Katz said. “But it’s vital in terms of meaning.”

Mr. Katz argues that participation gives people a sense of belonging, one traceable to the atavistic desire to congregate and cooperate for safety and survival. In addition, he said, the constant checking is an exercise in optimism, like being an explorer or a gambler. Eternal hope delivered in tiny bits while you’re on the go.

“It’s random reinforcement,” Mr. Katz said. The fact that you don’t know when important news will come, he said, “means you will quickly engage in obsessive compulsive behavior.”

These social needs and yearnings may drive the use. But at some point, that use becomes an end unto itself — a physical ritual that can take on some of the qualities of actual addiction, said Dr. John Ratey, a clinical associate professor of psychiatry at Harvard, where he specializes in neuropsychiatry.

Several years ago, Mr. Ratey began using the term “acquired attention deficit disorder” to describe the condition of people who are accustomed to a constant stream of digital stimulation and feel bored in the absence of it. Regardless of whether the stimulation is from the Internet, TV or a cellphone, the brain, he said, is hijacked.

Quien quiera seguir leyendo la historia de su vida (o de la mía desde hace siete años) pase y encuéntrese en este espejo canas, patas de gallo, ojos menos brillantes, etc.

Little fish. big fish. Swimming in the water.

5

AQ113-030-04_ava1.jpg

Bajo el agua ocurren todo tipo de cosas sórdidas, y acaso se invoca a sus criaturas para deshacerlas. Takashi Amano, no obstante, va y saca calma de una elaborada asimetría en sus acuarios, plácidos ámbitos de vida. Aunque lo siniestro es precisamente esa vuelta de lo que es transparente (y por tanto invisible) en el agua mansa…

Mil gracias a Carlos por descubrirme a este artista, nunca lo había pensado pero los acuarios como arte tienen mucha, mucha miga.

Kars

0

villageinkapadocia-small.jpg
villageboyararat-small.jpg
childrenridingbicycles-smal.jpg

Turkey Cinemascope, de Nuri Bilge Ceylan. Via.

Vrai, un Dimanche sous ciel gris

0

15election600.2.jpg

Estas semanas todo el mundo se fija en ese país que lleva acomplejado desde la derrota de Sedán (la Belle Epoque y la Tercera República son un tiempo traumáticamente aterrado al saber que por cada dos soldados franceses en el campo de batalla los alemanes tienen tres), ese país que cuesta reconocer hoy como avanzada alguna vez de las nuevas tecnologías, como el cine. Ese país del que cuesta mencionar figuras relevantes en las últimas décadas, figuras relevantes de verdad. Una de ellas propone en el 2007 “utopías de la modernidad” desde un tablero de dibujo, afirma satisfecho que el infierno son los demás, que no construyen y mantienen lo que perfecto nació de su cabeza como Atenea, y suelta máximas de mandarín: “La crítica arquitectónica es a la arquitectura lo que la ornitología a los pájaros”. En torno al último francés relevante (o conocido) en la literatura contaba Roberto Bolaño este sueño:

“Soñé que Georges Perec tenía tres años y lloraba desconsoladamente. Yo intentaba calmarlo. Lo tomaba en brazos, le compraba golosinas, libros para pintar. Luego nos íbamos al Paseo Marítimo de Nueva York y mientras él jugaba en el tobogán yo me decía a mí mismo: no sirvo para nada, pero serviré para cuidarte, nadie te hará daño, nadie intentará matarte. Después se ponía a llover y volvíamos tranquilamente a casa. ¿Pero dónde estaba nuestra casa?”

Si con respecto a Francia así se sienten los detectives salvajes ex-troskistas que en realidad son socialdemócratas o social-liberales, mal les va, a Francia y a ellos (o a nosotros). ¿Adónde ir? No hay que sorprenderse de que se acabe, sino de que haya durado tanto, o de que a otros les dure o lo parezca. Aunque si Dios fue capaz de detener el curso del sol para que Josué siguiera masacrando a sus enemigos, nada, ciertamente, es quizá imposible…

Login
Protected by AkismetBlog with WordPress