“Tengo una muñeca vestida de azul…”

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La escritora Laura Freixas analiza en su artículo del 23 de abril “Los libros, ¿cosa de mujeres?” el desdén y la desigualdad de juicio “que desvaloriza todo lo femenino” en literatura. Puesto que sólo se refiere en sus ejemplos a la autobiografía y la narrativa, desearía aportar a su archivo una perla sobre la poesía escrita por mujeres salida de la inefable pluma del que, según Antonio Aguilar, catedrático de Lengua Castellana y Literatura, es el “crítico de poesía joven mejor y más informado”. Se trata de José Luis García Martín. La sutil, imparcial y bien informada frase aparece en la página 122 de La poesía figurativa (Renacimiento. Sevilla, 1992), y dice así: “Detesto la poesía femenina”.

En el cerrado armario de los odios de García Martín, ese sabueso de las antologías, están revueltas tanto Safo como Emily Dickinson, Rosalía de Castro, sor Juana Inés o Patti Smith. Al parecer, sus detestables obras son intercambiables por no estar ellas marcadas, como diría Miguel Hernández, “por varón en la ingle con un fruto”.

Si la poesía fuera una profesión -como muchos que se dicen poetas parecen creer- en lugar de un arte, este señor podría ser llevado a los tribunales de justicia por practicar algo aún más injusto e ilegal que el mobbing: el veto.

Como antídoto, una frase de Baudelaire: “No hagas caso nunca de un crítico que no tenga una obra detrás”.

Tal carta, en la que Marta echará de menos a Sylvia Plath y yo a PJ Harvey, escribe la gran Blanca Andreu a El País sobre alguien que odia a Vicente Aleixandre, trasnochar y los domingos, y que ha reunido su poesía dos veces. Dos. Más que la justicia de la puya, o su eficacia, fascina que la haya tenido guardada durante quince años…

Imagen de Ulli Predeek, vía Otomano. Enlace cortesía de Daniel, titular de Julia.

1 Comment »

  1. Blanca Andreu

    June 12, 2007 @ 12:23 pm

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    Como dice el de Tarso: ¡Oh Galatas!¿Quién os ha fascinado?

    Me halaga que hayas recogido aquí la carta que envié a El País, aunque lamento tener que desilusionarte: no he custodiado esa perla durante quince años, como una pistola cargada, ni he aguardado con fría paciencia el momento oportuno. Lo cierto es que, como tantas veces, me vino a las manos al poco de leer el artículo de Freixas, y me pareció que debía exponerse a la luz, para que todos pudieran disfrutar de su oriente.
    En cuanto a la “poesía”de ese señor. La ojee en la red y me pareció que sí, que lo intenta, pero que no tiene el menor interés y que por tanto no hay que considerarlo poeta, sino crítico, un crítico de escasos medios, por cierto, que ha publicado poemas entrando por la puerta falsa. Atentamente
    Blanca Andreu

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