You know, the falcon cannot hear the falconer…

En la espléndida The Years of Rice and Salt de Kim Stanley Robinson (toda Europa perece a fines del s.XIV de peste, y Robinson imagina 800 páginas de historia alternativa) leemos que “habitamos el fondo de un océano de aire”. Khalid acaba de descubrir la presión atmosférica. El contexto, claro, es la Revolución científica que Robinson imagina en la Samarcanda de 1642 A.C., en la que un monje tibetano inventa el cálculo diferencial como el paso continuo de una habitación a otra. Supongo que la descripción estará falta de errores; los que tenga quedan justificados por su lirismo…
Pero uno quiere hablar del aquario cilíndrico más grande del mundo, en el que los peces viven tras tu ventana y quizás nos hacen pensar en ese otro océano que nos aplasta, uno más leve, más gentil que el suyo. Y si no recordamos que paseamos por un fondo, por el fondo, quedan siempre las piscinas. Las piscinas, ya se ha dicho, son siniestras, aun si llegan a llenarse algún día de patos que pasan. Pero no hablo de Holden Caulfield. En lo que solamente podrán apreciar aquellos que lo hayan visto (donde se recuerdan cosas verbatim de la segunda temporada), he aquí una serie de enlaces para apreciar lo que es uno de los tres o cuatro mejores episodios de los Soprano, el de este domingo. Los enlaces van numerados para no dar la más mínima pista (1, 2, 3, 4, 5). Perdonen mi insistencia con Los Soprano. Mi vida es en su mayor parte experiencias culturales, y ninguna se le iguala desde que leyese a Pynchon entero en el verano del 2000. A su lado, descubrir a Bolaño es un episodio.
[Siesta. Aunque antes apuntar que todos se preguntan quién es la bestia que se arrastra hasta Belén, nadie menciona la angustiosa pérdida de control con la que empieza el poema. Gracias a Carlos por el enlace al acuario, este blog a veces se hace solo]
[Sigan, sigan. Abajo hay una entrada que en principio y por error solamente podía ver yo]


Carlos Arrikitown
May 23, 2007 @ 3:52 pm
Nunca te ha pasado que vas dejando a un autor para un día lluvioso?
No he leído nada de Pynchon y no es para provocar envidia.:)
Por cierto le voy a regalar el de Kim a la que me aguanta que es la experta en esos temas…
Última frase, una fruslería, cambia la ene por una ele.
beguemot
May 23, 2007 @ 4:45 pm
Sí, tengo autores guardados que sé que me encantarán algún día especial por algún motivo (lluvioso o con tempestad de nieve, o todo lo contrario, un sol glorioso).
Pynchon es rarito, es de los que tienes que ponerte en su onda para que te entre. Yo diría que The Crying of Lot 49 (que tanto parece gustarle a nuestro querido Maese Piezas) es la mejor forma de entrar y tiene la ventaja de que si te deja frío es cortito y por ello indoloro. En cuanto el amigo Kim, yo llevo tiempo queriendo hacer lo mismo con mi querida madre, estoy seguro que le va a encantar. Se lee como una novela histórica de lo más entretenida, aunque con un punto bastante oscuro…
Y errata corregida, así da gusto :).