To My Coy Mistress

Ah… Efectivamente, la Musa, tan remisa ella, podría rechazar al estudiante de doctorado hasta que los judíos se convirtieran; y su tesis podría crecer vegetalmente lenta hasta ser todo un imperio de notas y deseos e intenciones; y él dedicaría feliz cien años a los “Agradecimientos” y doscientos a sopesar cada una de sus dos mitades: trescientos siglos no bastarían para ponderar el resto…
Marvell, sin embargo, tiene toda la razón. Y al fin y al cabo, si Stendhal pudo escribir La cartuja de Parma en 52 días, yo, que con él comparto el 99.99 y muchos nueves más de material genético hasta el primer 8%, ¿no seré capaz de terminar mi pinche tesis en dos semanas?
[Hay una historia edificante aquí, llena de justicia poética, que solamente entendí esta mañana y que incluye una mirada al pasado y una checa de veinticinco años que recién levantada parecía la hermana guapa de Kyla Cole. Pero no es preciso contarla ahora… Foto]
[Tras esta invocacion a la Musa, rogando que dicte al alba o cuando menos ayude, me entrego a ella de pleno hasta mediados de mes y luego, espero, al descanso agradecido de su abrazo. Feliz agosto]










