~ Archive for October, 2007 ~

La izquierda melindrosa

0

Este pasotismo es muy propio de la izquierda melindrosa. La que no vota para no ensuciarse las manos. Aquí nos indignamos mucho y nos hinchamos de sentido de Estado si se quema una foto de rey, o tras la última patochada de un defensa del Barça. Nos rasgamos las vestiduras en función de si una empresa eléctrica tiene capital catalán, alemán o italiano (como si nos fuese a tratar mejor) y apelamos a la sacrosanta Constitución cuando toca, pero contemplamos neutrales cómo la cúpula del partido que aspira a gobernar y algunos medios de comunicación mayoritarios acusan a las instituciones del Estado de conspirar para el asesinato de 191 personas más un policía con argumentos propios de La Hora Chanante como la cinta de la Orquesta Mondragón, los terroristas muertos ocultos en frigoríficos o Casio, el reloj de los terroristas. Para decir algo así como que ETA lo preparó todo para que pareciese ETA al principio, pero unas horas después pareciese que eran los islamistas, justamente para que los ciudadanos votasen al PSOE pensando que el inocente y virginal Ángel Acebes les había engañado, pero en realidad el PSOE y la SER estaban en el ajo y controlaban toda la policía de España, con el objetivo final de negociar la rendición de España ante ETA y la venta de Navarra, pues aunque en Navarra gobierne el PP y ETA haya vuelto a las armas, eso es otra gran cortina de humo, después se producirá el gran apocalipsis, o qué sé yo que le pasa por la cabeza al pobre idiota que subrayaba en el metro el libelo de Luis del Pino.

Y es que al final tenemos el país que nos merecemos.

Me incomodan, he de confesarlo, las generalizaciones sobre los “nosotros” o los “nos”, y no suscribiría la última frase, más por principio que por otra cosa. Aparte de eso, una vez más Pierre lo borda.

A lesson for this Sunday (y 2)

0

…sí, sí, muy sugerente y burlesca y demás la imagen de abajo para la mañana siguiente a un sábado noche repleto de fiestas de Halloween. Mientras, en Roma

[Marta recuerda lo digno de recuerdo: Nacho, sin cumplir los 32, en el NY Times (yo deseo y espero de todo corazón que haya segundo y tercero, pero no me veo ni de coña como cuarto). Gracias por esta galería. Qué forma de ensuciar lo que parece una maravillosa mañana de otoño]

A lesson for this Sunday

0

Gracias a Iñigo por esta bella imagen, adecuada para un domingo por la mañana. Considérenla mientras parten (partimos, claro) hacia la Iglesia. La publicidad de jbs es perfectamente infame, pero Axe ya lo hizo primero.

[Por cierto, mil felicidades a mi querida lectora colombiana. Deseándole el mejor domingo posible y una década espléndida]

“Tolk”

1

Cette photo m’a interpellée. Le mollusque évoque bien plus pour moi le sexe féminin,mou, gluant, déployant ses tentacules, absorbant le sexe de l’homme au fond de sa tanière…
Et voilà ce que j’ai trouvé par hasard 2 min plus tard .

La foto que interpela a mi muy bienvenue visitante francesa es ésta, sacada de un blog desafortunadamente muerto. Es el tipo de cosa que uno se puede encontrar entre los comentarios a viejos posts. Es casi una conversación oída al azar, cuando uno no debería, entre el lector llegado tarde (o no: a su propio ritmo) y la entrada de la que uno prácticamente se había olvidado. Una conversación oída al azar casi, casi, casi como…

[El otoño no es que haya ha llegado, es que se está prácticamente yendo. Desde semanas los árboles andan enfermos de ictericia, aunque el que ven es ruso. Yo, mientras llueve, me voy a leer los dos primeros volúmenes del ciclo de Terramar de Ursula K. Le Guin para una clase que doy el miércoles. Mientras, en Barcelona…]

Sin palabras

0

Miwa Buene Monake denunció hoy que ocho meses después de ser brutalmente agredido en plena calle, su agresor, Roberto Alonso de Varga, está el libertad sin fianza, mientras que él ha quedado tetrapléjico de por vida.

Miwa Buene, un economista congoleño que trabajaba como intérprete en la Asociación Católica de Migraciones, vivía en Alcalá de Henares (Madrid) y llevaba una vida normal hasta que el 10 de febrero fue atacado por la espalda por un joven de estética nazi que le propinó un fuerte golpe en la nuca que le provocó una lesión medular que le ha dejado tetrapléjico.

En una rueda de prensa para denunciar su situación, Miwa explicó que su agresor le increpó: “Arriba España” y “eh, tú, mono, tu sitio no está aquí, tu sitio está en el zoo”.

“Yo no quería discutir -explica- porque a la derecha había varias personas y me di cuenta de que eran de su grupo porque le decían, ¡campeón déjale!, pero al cambiar de acera recibí un golpe muy fuerte y no me di cuenta de nada más hasta que me desperté en el hospital Príncipe de Asturias”, donde estuvo 17 días en coma.

“Siete meses después, el fiscal ni siquiera estaba enterado de los hechos” y “yo sólo pienso que el mismo agresor me puede hacer daño una segunda vez y que ha paralizado mi vida.

Mirelle Nyenewile, su mujer, se pregunta si la Justicia hubiera actuado igual si las cosas hubieran sucedido al contrario y si su marido hubiera atacado a un blanco en plena calle.

“Pido prisión para este chico porque mi marido sólo mueve el cuello y la cabeza. Esa es la lotería grande que me ha tocado en España. Mi vida ya no tiene sentido de nada y un chico con antecedentes anda por la calle y hace su vida”, dice Mirelle.

Copiado de la agencia Efe.

Copiado de Pierre.

Auf Wiedersehen

0

smellsfunny-small

Consider this column a paean to an antiquated technology, in the manner, say, of an ode to hand-churned butter. Hey, hand-churned butter had a lot going for it, and even today, some folks swear by it. That the stuff was superseded by an economically superior product can’t erase its charms.

The same holds for newspapers. Print’s ultimate demise is a fate foretold by as many indisputable line graphs as Al Gore wields to prove that Knut and his kin are in trouble. But before it disappears forever, let’s pause to remember what’s beautiful and useful about the newspaper — if mainly for the sake of posterity, also to point out what about it we should aim to replicate digitally.

The newspaper, first and chiefly, is easy to skim. Any single day’s news is a motley collection of barely related events, many of which even the most wild-eyed news junkie finds quite boring. The newspaper’s genius is putting them together in a way that highlights connections and implicit categories, and that shows off enough of each to quickly tell you what you need to know.

It’s like a shopping mall of news; you don’t have to enter every store to have any fun. Just peering in the windows — scanning the pictures and captions, passing over the headline and pull-quotes and the lead sentence, noting the story’s placement — can be worthwhile.

Para los nostálgicos amantes de la celulosa y el celuloide. Los primeros tienen este canto de despedida a la lectura del periódico en papel. Los segundos, este blog que recopila fotografías hechas analógicamente, con carrete de película: Smells Funny. La imagen que ven, no lo nieguen, encaja perfectamente, con una niña gótica ochentera sentada en una barbería “atemporal” y desierta…

Forget all experiences involving wincing

0

talkingyoutube-small

El hombre que comía diccionarios tiene la tira completa sobre el uso fundamentalmente banal que se hace de YouTube.

Como de todo, en suma. Pierre, por cierto, lo borda a su regreso:

La Fórmula 1 le viene como anillo al dedo al español, y de ello parece haberse dado cuenta Alejandro Agag, ese ser con aspecto humano cuyos principales activos son ser amigo de mafiosos y haber tenido los huevos de follarse a la hija de Carlos Quinto y admitirlo después. La F1 permite ejercer de experto o entendido sin tener ni puta idea, buscar las excusas más peregrinas para justificar los fracasos y sostener con fiereza inusitada opiniones totalmente infundadas, que es lo que estoy haciendo yo en este momento. Con estos tres elementos, sólo faltaba que una gran empresa ponga pasta para que un español ponga el careto.

Chapeau.

Purgante de pasiones

11

El martini requiere criterio. El criterio requiere opinión. La opinión requiere reflexión. Y la reflexión requiere escepticismo. Un bebedor de martini no se cree cualquier cosa que lee en su periódico: sabe que los periódicos, como las salchichas, llevan de todo, y no conviene estar presente cuando se elaboran. Tampoco cree, por supuesto, todo lo que dice el gobierno, sea del partido al que vota, del partido al que odia, o ambas cosas. Por supuesto, para mantener una mínima distancia intelectual ante los mensajes interesados (incluso los consejos maternos lo son) no es imprescindible la coctelera.

Un correcto bebedor de martini respeta los cánones, pero soporta mal los tópicos. Puede ser de izquierdas y no tragarse lo de que la derecha española es la más impresentable de Europa: mientras por todo el continente se agita la xenofobia contra el inmigrante, el pobre Rajoy sólo agita una bandera española. Puede ser progresista y horrorizarse ante palabras como “eutanasia”. Puede ser socialista y espantarse con el gobierno, por razones demasiado numerosas para citarlas aquí. Puede aceptar el mercado sin olvidar que es sólo un mecanismo de atribución de precios. Puede aborrecer el sectarismo y confiar, sin embargo (el martini insufla optimismo), en que EL PAÍS siga siendo de izquierdas. Puede ser ateo y considerar que los obispos, a veces, tienen razón: a mí me pasa, sobre todo si tomo una tercera copa.

Casi nadie lee completos los textos de un periódico. En realidad no hace falta, salvo si los firma Sol Gallego-Díaz. Llegados a este momento íntimo, resta decir que esta columna, mientras dure, hablará de libros de escasa difusión e interés limitado: culturilla excéntrica en tres minutos. Un diario es, sobre todo, un negocio. Secundariamente, es un instrumento de poder. En ocasiones funciona también como servicio al lector. -

Artículo de Enric González para un domingo blando.

La foto.

La lectura seria del NY Times: sobre las “esposas invisibles” o el triunfo del supercapitalismo. Y otra lectura seria, con unas cuantas cifras inquietantes/irritantes.

Strangers from the City call my baby’s number

2

Ultimately, though, the “trouble with indie rock” may have far more to do with another post-Reagan social shift, one with even less upside than the black-white story, and that’s the widening gap between rich and poor. There is no question on which side most indie rock falls. It’s a cliche to picture indie musicians and fans as well-off “hipsters” busily gentrifying neighborhoods, but compared to previous post-punk generations, the particular kind of indie rock Frere-Jones complains about is more blatantly upper-middle class and liberal-arts-college-based, and less self-aware or politicized about it.

With its true spiritual center in Richard Florida-lauded “creative” college towns such as Portland, Ore., this is the music of young “knowledge workers” in training, and that has sonic consequences: Rather than body-centered, it is bookish and nerdy; rather than being instrumentally or vocally virtuosic, it shows off its chops via its range of allusions and high concepts with the kind of fluency both postmodern pop culture and higher education teach its listeners to admire. […]

Among at least a subset of (the younger) musicians and fans, this class separation has made indie more openly snobbish and narrow-minded. In the darkest interpretation, one could look at the split between a harmony-and-lyrics-oriented indie field and a rhythm-and-dance-specialized rap/R&B scene as mirroring the developing global split between an internationalist, educated comprador class (in which musically, one week Berlin is hot, the next Sweden, the next Canada, the next Brazil) and a far less mobile, menial-labor market (consider the more confining, though often musically exciting, regionalism that Frere-Jones outlines in hip-hop). The elite status and media sway that indie rock enjoys, disproportionate to its popularity, is one reason the cultural politics of indie musicians and fans require discussion in the first place, a point I wish Frere-Jones had clarified in The New Yorker; perhaps in that context it goes without saying.

The profile of this university demographic often includes a sojourn in extended adolescence, comprising graduate degrees, internships, foreign jaunts, and so on, which easily can last until their early 30s. Unlike in the early 1990s, when this was perceived as a form of generational exclusion and protested in “slacker”/grunge music, it’s now been normalized as a passage to later-life career success. Its musical consequences might include an open but less urgent expression of sexuality, or else a leaning to the twee, sexless, childhood nostalgia that many older critics (including both Frere-Jones and me) find puzzling and irritating. Female and queer artists still have pressing sexual issues and identities to explore and celebrate, but the straight boys often seem to fall back on performing their haplessness and hyper-sensitivity. (Pity the indie-rock girlfriend.)

Desde el primer instante que los oí percibí algo extremadamente irritante acerca de los Arcade Fire, algo que de forma instintiva me hacía detestarlos a la vez que despreciarlos. Pensé que no podía ser de otra manera tras saber que eran de Montreal, pero con el tiempo su primer album me llegó a gustar (mucho) y el que la gente sea de Canadá ya me la suda. El desprecio, sin embargo, persiste puro e intenso como el primer día. Tampoco sorprende tanto en el caso de alguien que escribe vagas letras sobre putos niños de los cojones, en vez de los puñetazos de, digamos, ‘Spare Parts’. Gracias a estos párrafos de este artículo de Slate ahora veo bien por qué. Supongo que es, exactamente, por lo mismo que a muchos les (nos) gusta Roberto Bolaño. Por lo mismo que nos fascina la obra de esos dos chicos jodidos de esa tierra baldía cultural que es New Jersey. No se equivoquen, todo ese aprecio gafipasta por Los Soprano y el retonno de Springsteen a la relevancia vienen exacta, exactamente del mismo sitio.

La foto que ven es también, cómo no, canadiense. Sin sangre. Tan sin sangre, tan de “desarrollo detenido” como tantas cosas, esta entrada la primera. For there’s such a thing as too much lube.

Presagio del 2008

0

enero01.agosto01

Y una polla va a ser esto presagio de nada para quien esto escribe. Pero ahora que el otoño se nos ha echado encima, se agradece este calendario tan deliciosamente trashy que me manda don Enrique.

Dedicado, por supuesto, a quien de visita en NY se vio Requiem for a Dream en la filmoteca del MoMA un sábado por la noche y a la mañana siguiente se fue a explorar la soledad de Coney Island. Un ejemplo perfecto de la ética del acto gratuito.

Login
Protected by AkismetBlog with WordPress