Purgante de pasiones

El martini requiere criterio. El criterio requiere opinión. La opinión requiere reflexión. Y la reflexión requiere escepticismo. Un bebedor de martini no se cree cualquier cosa que lee en su periódico: sabe que los periódicos, como las salchichas, llevan de todo, y no conviene estar presente cuando se elaboran. Tampoco cree, por supuesto, todo lo que dice el gobierno, sea del partido al que vota, del partido al que odia, o ambas cosas. Por supuesto, para mantener una mínima distancia intelectual ante los mensajes interesados (incluso los consejos maternos lo son) no es imprescindible la coctelera.
Un correcto bebedor de martini respeta los cánones, pero soporta mal los tópicos. Puede ser de izquierdas y no tragarse lo de que la derecha española es la más impresentable de Europa: mientras por todo el continente se agita la xenofobia contra el inmigrante, el pobre Rajoy sólo agita una bandera española. Puede ser progresista y horrorizarse ante palabras como “eutanasia”. Puede ser socialista y espantarse con el gobierno, por razones demasiado numerosas para citarlas aquí. Puede aceptar el mercado sin olvidar que es sólo un mecanismo de atribución de precios. Puede aborrecer el sectarismo y confiar, sin embargo (el martini insufla optimismo), en que EL PAÍS siga siendo de izquierdas. Puede ser ateo y considerar que los obispos, a veces, tienen razón: a mí me pasa, sobre todo si tomo una tercera copa.
Casi nadie lee completos los textos de un periódico. En realidad no hace falta, salvo si los firma Sol Gallego-Díaz. Llegados a este momento íntimo, resta decir que esta columna, mientras dure, hablará de libros de escasa difusión e interés limitado: culturilla excéntrica en tres minutos. Un diario es, sobre todo, un negocio. Secundariamente, es un instrumento de poder. En ocasiones funciona también como servicio al lector. -
Artículo de Enric González para un domingo blando.
La lectura seria del NY Times: sobre las “esposas invisibles” o el triunfo del supercapitalismo. Y otra lectura seria, con unas cuantas cifras inquietantes/irritantes.


maría
October 21, 2007 @ 11:09 am
Qué bueno.
beguemot
October 21, 2007 @ 11:24 am
Y eso que lo has probado a medio cocer
.
maría
October 21, 2007 @ 1:06 pm
Qué mala costumbre tenemos de reeditaaaaaaaar…
beguemot
October 21, 2007 @ 2:02 pm
Es que uno los va improvisando de a poquito…
maría
October 21, 2007 @ 5:24 pm
No hombre… si era plural mayestático…
Urbinaga
October 23, 2007 @ 1:44 am
Para el nuevo País, ginlet.
Pasajero
October 23, 2007 @ 3:51 pm
Esa foto… me ha dejado helado.
Creo que es porque combina en una imagen varios pecados capitales, todos de una vez… fantástico.
Felicidades por el blog. Muy original y elaborado.
ibnluanda
October 24, 2007 @ 7:15 am
Sí que es bueno, sí.
beguemot
October 24, 2007 @ 8:55 am
Srs., me abruman
.
maría
October 25, 2007 @ 4:18 am
dejen de ch*p*rs*l*s…
Ibn Luanda
October 26, 2007 @ 12:34 pm
No, si yo hablaba del artículo de Enric González. :-p
(claro que hay que reconocer que tiene mérito el haberlo traído a tu blog).