El 2008 se nos echa encima

Ya es noviembre. Esta explosión de artificio asfixiante en el calendario del café que compro la iba a aprovechar para escribir una cosa bastante fea sobre la naturaleza de la intimidad y la mentira, pose y esfuerzo que siempre encierra, tanto en las artes como en otros ámbitos. Pero no hace falta, total. Empléese más bien para preguntarse otra vez qué se hizo aquel danzar, qué aquellos amadores, qué aquel trovar y las ropas chapadas que traían…
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