~ Archive for 3.0 ~

This is not what I meant at all

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furbocanadiense

La imagen la he hallado en Briefblog y es de una campaña canadiense para promocionar el mundial sub-21. Por supuesto Canadá en cualquiera de mis blogs solamente ha de aparecer como paradigma extremo de lo olvidable, y si ése no es el caso cuando se trata de un balón destructivo Godzilla que no da ni placer ni satisfacciones ni crea ningún sentido de comunidad que el mismísimo Altísimo me lo explique. Tal vez porque en Canadá er furbo no es gran cosa, pero en otros países esta imagen sería expresión satírica ideal de su devastadora y dañina hipertrofia. Forges, quien aún retiene, estaría encantado de que se le ocurriera algo así en vez de su floja viñeta de hoy.

No son los únicos. Kahlo ha hecho una serie sobre Valentina aprendiendo japonés que demuestra perfectamente por qué le negaron una beca en su día por desajuste entre discurso feminista tercera ola-burlesco-estamos aún en 1990, y su ejecución. Vamos, que la foto es espléndida pero lo que llama más la atención es justo lo que remite a imágenes de las de toda la vida como ésta o ésta que sacan el comentario de toda la vida que hacen en ca’ pez.

Lo mismo sirve para esta galería en Flickr sobre lo que ocurre detrás de las bambalinas de un rodaje “adulto”. Es un subgénero fotográfico ya perfectamente instituido que, por razones que explicaré otro día y que probablemente ni siquiera necesitan aclaración, contribuye a glorificar y darle glamour a la industria y no arrojar ningún tipo de luz crítica sobre su maquinaria. El autor, que cita a Von Bismark, no parece darse cuenta bien de lo que hace y piensa algo diferente: “The less the people know about how sausages and laws are made, the better they sleep in the night”. Susannah me temo que también. ¿Esta imagen, espléndida, para un potencial anuncio del iPhone es diferente?

Vamos, que uno no entra en si está bien o mal describir un Mundial de fútbol como un acontecimiento destructivo, hacerse un hermoso autorretrato destacando un señor culo o darle glamour a una industria que ya se gasta mucho dinero en PR. Simplemente me ha llamado la atención dar con toda esta incongruencia en apenas media hora…

Los que sí aciertan y están encantados son los de MocoLoco: escogidos entre los 25 mejores blogs sobre la propiedad, es decir, los 25 mejores blog-catálogos finos, elegantes e informativos. De esos en los que ni se nota ni traspasa.

El Gran Pepino es grande

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No se crean, nos pitorreamos de la blogosfera y la declaramos nunca viva, y luego de inmediato nos congratulamos por el éxito de ese enorme vegetable. ¡Viva el Gran Pepino, alabado sea!

“Herr Virek is paying for my intuition”

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Pero hay otro tipo de imágenes, tan forzadas y faltas de gracia que uno se siente cansado de solamente imaginarse del otro lado de la página o de la pantalla. Imágenes que no solamente imponen el silencio como norma sino que a él invitan por ausencia de vida. Imágenes que van perfectamente para algo tan banal como lo que hallarán abajo y que uno solamente trae por su viejo interés de cosa curiosamente aún muerta pero no desaparecida, como si nos halláramos en otro tiempo tan lejano como el 2003. De ahí que, listo y preparado para que un Borjamari extermine a otro, se cita esta lista perfectamente prescindible de normas para algo que si se terminó muriendo (porque bien muerta está, ya que nunca tuvo vida) fue precisamente por pensarse algo, en vez de nada…

1. Todo blog de Blogma se autoimpondrá objetivos, límites y principios a los que aferrarse.

2. Todo bloguer de Blogma tiene un editor: él mismo.

3. Uno es la mejor fuente de su propio blog.

4. Si un post ya salió igual en otro blog, ¿para qué publicarlo de nuevo en el nuestro?

5. Si hacer un post no dio trabajo, hay que borrarlo.

6. Entre publicar un post malo y no publicar nada, elegirás esta última opción.

7. De diez ideas para un post, descartarás nueve.

8. Un post no es un texto, sino la sabia combinación de palabras, sonidos e imágenes.

9. No podrás ser endogámico (hablar sobre blogs o la blogosfera) en más de un 15% de tus posts.

10. Donde termina el post de un blog tradicional, empieza un post de Blogma.

11. Ningún blog de Blogma es eterno: nace para decir algo y muere cuando no le queda nada por decir.

La lista de normas de Blogma, cortesía de Tiscar. La bellísima foto de Kate Moss, cortesía de la inmensa Susannah. La asfixiante foto de Manuel Albarrán, cortesía de Andrea.

Secuestrados por la funcion fática

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James E. Katz, director of the Center for Mobile Computing at Rutgers University, said the data coming from the devices was really secondary. “Look at a lot of the communication — it’s idiotic in terms of substance,” Mr. Katz said. “But it’s vital in terms of meaning.”

Mr. Katz argues that participation gives people a sense of belonging, one traceable to the atavistic desire to congregate and cooperate for safety and survival. In addition, he said, the constant checking is an exercise in optimism, like being an explorer or a gambler. Eternal hope delivered in tiny bits while you’re on the go.

“It’s random reinforcement,” Mr. Katz said. The fact that you don’t know when important news will come, he said, “means you will quickly engage in obsessive compulsive behavior.”

These social needs and yearnings may drive the use. But at some point, that use becomes an end unto itself — a physical ritual that can take on some of the qualities of actual addiction, said Dr. John Ratey, a clinical associate professor of psychiatry at Harvard, where he specializes in neuropsychiatry.

Several years ago, Mr. Ratey began using the term “acquired attention deficit disorder” to describe the condition of people who are accustomed to a constant stream of digital stimulation and feel bored in the absence of it. Regardless of whether the stimulation is from the Internet, TV or a cellphone, the brain, he said, is hijacked.

Quien quiera seguir leyendo la historia de su vida (o de la mía desde hace siete años) pase y encuéntrese en este espejo canas, patas de gallo, ojos menos brillantes, etc.

Hace mucho tiempo…

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For the ultimate in solipsism, check out Twitter.com, a site where—once you register—you can answer the question, “What are you doing?” At 7:47 a.m. on Monday, for example, Lynda was going to get a glass of cold water. This raises more questions than it answers. Did she get it? Was it cold enough? Tragically, we’ll never know until someone starts a site about what you were doing before what you’re doing now. Or possibly an interactive site about what you are going to do next after you finish doing what you’re doing now. There could be multiple options. People could vote. Hey, someone call Google. We’re rich!

Increíble que aún haya gente ganándose dinero escribiendo artículos como éste. Solipsism is so 90s. Sorprenderse de las cosas que hace la gente en la web es tan 90s. Es tan 90s mencionar, de entre todos los ejemplos, este sitio “about nothing”.¿Cinismo o nostalgia por un momento en el que una invención tecnológica ofreció una cierta inocencia?

Periodismo 3.0

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For centuries it was in the nature of literature that a small number of writers confronted many thousands of readers. This began to change toward the end of the past century. With the growth and extension of the press, which constantly made new political, religious, scientific, professional, and local journals available to readers, an increasing number of readers–in isolated cases, at first–turned into writers. It began with the space set aside for “letters to the editor” in the daily press, and has now reached a point where there is hardly a European engaged in the work process who could not, in principle, find an opportunity to publish somewhere an account of a work experience, a complaint, a report, or something of the kind. Thus, the distinction between author and public is about to lose its axiomatic character. The difference becomes functional; it may vary from case to case. At any moment, the reader is ready to become a writer. As an expert–which he has had to become in any case in a highly specialized work process, even if only in some minor capacity–the reader gains access to authorship.

“Work of Art in the Age of Reproducibility (Third Version)” [a.k.a. "The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction"]. Selected Writings. Vol 4, 1938-1940. Ed. Howard Eiland, and Michael W. Jennings. Trans. Edmund Jephcott, et al. Cambridge, MA: The Belknap Press at Harvard UP, 2003. pp. 251-283. p.262. (Mis cursivas).

La blogosfera acaba con ese “en principio” al hacerlo una realidad, si se tiene dinero para pagar una conexión a Internet en casa o en un puesto de acceso público, o se puede emplear la infraestructura del puesto de trabajo para acceder libremente a la Red. En la práctica, la blogosfera acaba con ese “en principio” para la inmensa mayoría de los habitantes de las sociedades occidentales. Y ya. No es poco. Pero tampoco es tanto.

Alguien que no recuerdo definió a los fans de Bruce Springsteen como “gente que no puede dormir por las noches porque la valla del vecino se le come diez centímetros de patio”. No entiendo por qué se les habría de aplicar a esos fans en concreto, pero sí veo que el cambiarles el modus operandi a las redacciones parece no dejar dormir a cierta gente. Porque indudablemente ha cambiado: ahora necesitas bajar infinitamente menos “a la calle” para encontrar historias e ideas; el pool de aspirantes a trabajar para los grandes medios ha aumentado exponencialmente, con un montón de gente dando saltos y gritando “¡yo, yo, YO!” desde sus blogs; y una multitud de bloggers hace gratis la investigación que necesitas para enfrentarte con garantías a tus enemigos ideológicos o a aquellos que meramente lo son por política económica de la empresa (si es que difieren). La blogosfera te llena las páginas o los minutos de tu medio con un coste económico más bajo que antes, gracias a material hallado gratis y con Google y que a veces apenas tienes que (re)procesar; te trae a tus puertas candidatos perfectamente adaptados ya a los medios porque en sus blogs no hacen más que reproducir, de una forma u otra, lo que los medios hacen, incluso si éstos son minoritarios: un fanzine fotocopiado es tan medio de comunicación como el NY Times o el New Yorker, aunque las convenciones de ese particular subgénero de la prensa periódica llamado “fanzine” puedan divergir de las del subgénero llamado “diario de tirada nacional”; y, finalmente, la blogosfera te proporciona la munición que necesitas para competir con otros medios por una posición prominente en tu mercado mediático. Ya.

Sí, hay quien afirma que la blogosfera es una revolución porque te obliga a hacer mejor tu trabajo, aunque sin cambiar en un ápice las convenciones génericas de la prensa periódica: no hay ni un blog que no reproduzca o como mucho mezcle las convenciones de algún subgénero de la prensa periódica, y en todo caso lo que la blogosfera haría sería promover unos subgéneros y unas convenciones sobre otros… exactamente el mismo flujo contenido que ha tenido lugar desde la aparición de esa práctica discursiva y social llamada prensa periódica. También la gente pasa mucho más tiempo consumiendo bienes simbólicos producidos de forma gratuita sin que los medios saquen tajada directa: visto el carácter paratextual (por no decir parasitario) de la inmensa mayoría de los blogs con respecto a los medios, no se sabe si esta pérdida directa no es ganancia indirecta.

La información no es poder. El que los blogs comuniquen información no les da poder. Solamente la información en manos que puedan usarla por tener una posición de poder da poder. Un viejo descubrimiento de la pragmática o análisis discursivo: no es lo mismo que una niña diga “os declaro marido y mujer” delante de sus muñecas a que lo haga un juez delante de dos adultos de distinto sexo dentro de una ceremonia legal llamada boda, una ceremonia validada y respaldada por los aparatos del estado. El valor locutivo de las palabras es diferente de su valor perlocutivo: éste es social y depende fundamentalmente de las relaciones de poder dentro de la sociedad. Acaso la blogosfera dé munición a unos medios para que ataquen a otros, y acaso parezca que esa información es algo distinto a una bala que sin rifle no vale nada; pero solamente quien tiene un rifle y sabe usarlo hará que la información sea poder, y el rifle lo siguen teniendo unos pocos. Acaso algunos bloggers se conviertan en “agentes coloniales” privilegiados en la circulación de esta información de los bloggers a los medios, un privilegio que, indudablemente, les otorga también poder; y ciertamente este “ascenso” lo otorga la blogosfera. Acaso ese sea su mayor y único poder, nombrar a quien dirija el flujo de información extraída por los bloggers hacia los medios para que éstos afiancen aún más su territorialización de las prácticas sociales. El reto es solamente una victoria más. Diez centímetros incómodos que acaso pongan nervioso a quien no sepa ver que valen la pena.

Porque los medios no informan. Los medios simplemente crean en sus consumidores una sensación consistente en “me siento informado”. No es fácil crearla, ni inocuo, y hacerlo exige esfuerzo, inteligencia y someterse a toda una serie de métodos y reglas en la inventio y convenciones retóricas en la disposito para finalmente producir una sensación de acceso a la verdad o su trasunto, información veraz. Acaso crear esa sensación en ciertos consumidores sea más difícil por culpa de la blogosfera; acaso esta dificultad sea insalvable para ciertos medios específicos. En otros casos, perder a esos consumidores será un buen precio a pagar para poder producir esa sensación de forma más barata y, a fines de ejercicio, con mayores beneficios para el accionista.

¿Conversación? Siempre las élites letradas se han intercambiado cartas y manuscritos. La única novedad es que ahora todos pueden ser mirones y ellas aprovecharse de los comentarios.

Note to myself: Information vs. Story

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Willemessant, the founder of Le Figaro, characterized the nature of information in a famous formulation. “To my readers,” he used to say, “an attic fire in the Latin Quartier is more important than a revolution in Madrid.” This makes strikingly clear that what gets the readiest hearing is no longer intelligence coming from afar, but the information which supplies a handle for what is nearest. Intelligence that came from afar–whether over spatial distance (from foreign countries) or temporal (from tradition)–possessed an authority which gave it validity, even when it was not subject to verification. Information, however, lays claim to prompt verifiability. The prime requirement is that it appear “understandable in itself.” Often it is no more exact than the intelligence of earlier centuries. But while the latter was inclined to borrow from the miraculous, information must absolutely sound plausible. For this reason, it proves incompatible with the spirit of storytelling. If the art of storytelling has become rare, the dissemination of information has played a decisive role in this state of affairs.

[...]

The value of information does not survive the moment in which it was new. It lives only at that moment; it has to surrender to it completely and explain itself to it without losing any time. A story is different. It does not expend itself. It preserves and concentrates its energy and its capable of releasing it even after a long time.

“The Storyteller.” Selected Writings. Vol 3, 1935-1938. Ed. Howard Eiland, and Michael W. Jennings. Trans. Edmund Jephcott, et al. Cambridge, MA: The Belknap Press of Harvard UP,  2002. 143-166. p.147. p.148

Continuará…

Impatient readers, angry costumers…

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In our writing, opposites that in happier ages fertilized one another have become absolute antinomies. Thus, science and belle lettres, criticism and literary production, culture and politics, fall apart in disorder and lose all connection with one another. The scene of this literary confusion is the newspaper; its content, “subject matter” that denies itself any other form of organization than that imposed on it by the reader’s impatience. For impatience is the state of mind of the newspaper reader. And this impatience is not just that of the politician expecting information, or of the speculator looking for a stock tip; behind it smolders the impatience of people who are excluded and who think they have the right to see their own interests expressed. The fact that nothing binds the reader more tightly to his paper than this all-consuming impatience, his longing for daily nourishment, has long been exploited by publishers, who are constantly inaugurating new columns to address the reader’s questions, opinions, and protests. Hand in hand, therefore, with the indiscriminate assimilation of facts goes the equally indiscriminate assimilation of readers, who are instantly elevated to collaborators.

Benjamin, Walter. “The Newspaper.” Selected Writings. Vol. 2. Ed. Michael W. Jennings, et al. Cambridge, MA: The Belknap Press of Harvard UP, 1999.  741-742. p. 741. Published in Zürich, March 1934.

La prensa periódica moderna se basaría, pues, en el deseo, siempre insatisfecho.

Llevamos tinta en la sangre

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Por encima de todo esto lo que queda es el testimonio escueto y dramático (dramático también por sus terribles consecuencias posteriores) de lo que he llamado el “grado cero” de la relación entre una cultura oral y otra escrita, representado inclusive por la dificultad de Atahuallpa para entender no sólo la letra sino el funcionamiento mecánico del libro (abrirlo, pasar las hojas) [...]

Cornejo Polar, Antonio. Escribir en el aire: Ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas. Lima: Editorial Horizonte, 1994. p.36.

Cornejo Polar repasa las distintas versiones del famoso encuentro en Cajamarca entre Atahualpa y el P. Valverde, cuando éste le ofreció un libro sagrado y Atahualpa, tras manipularlo sin sacar nada de él, lo tiró (o dejó caer) al suelo, y apunta que dos versiones, de Pedro Pizarro y Francisco de Xerez concuerdan en contar la dificultad más básica que tuvo Atahualpa para simplemente abrir el libro. Recojo esto como pequeña anécdota que revela cómo el libro impreso, tan dado por sentado, es una cosa muy rara, un complicado artefacto, un gran y elaboradísimo invento que requirió milenios para aparecer y que, precisamente por el tiempo que lleva con nosotros sin que se hayan ofrecido alternativas, tiene pinta de durar por más que la gente quiera o se acostumbre a leer en la pantalla. Aunque solamente sea por lo bien que pega el cuero con el Armagnac y la chimenea encendida…

La revolución de los blogs ab ovo

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Admittedly, the first result of the predominance of the newspaper is to expose the fat that literary production has been integrated into the production of commodities [...]. But the second result stands in a dialectical relationship to the first. For as writing gains in breadth what art loses in depth, the separation between the author and the public–a separation that journalism maintains in a corrupt way–starts to be overcome in an admirable way. The reader is ready at any moment to become a writer–that is to say, a describer and prescriber. From every form of material knowledge, a path leads to the writing about it: in short, work itself finds a voice. And its representation in words becomes a part of the ability that is needed for its exercise. Literary competence is based not on consumption, but on working practice; in other words, it becomes a popular activity. The popular nature of writing is based not on consumption, but on production; it is part of an expertise. In a word, it is the literarization of living conditions, which becomes master of what are otherwise the insoluble antinomies that dominate all artistic activity in our age. And the stage on which we see enacted the profoundest debasement of the printed word–that is, the newspaper–will be the site of its regeneration in a new society.

Benjamin, Walter. “Diary from August 7, 1931, to the Day of My Death”. Selected Writings. Vol 2, 1926-1934. Ed. Michael Jennings, et al. Trans. Rodney Livingstone, et al. Cambridge, MA: Harvard UP, . 501-506. pp. 505-506. (Mis cursivas)

Las “nuevas voces” de la blogosfera no son más que voces articuladas en un espacio territorializado por la prensa y los grandes medios. Son consumidores-autores que no pueden trascender lo que ya apareció en papel. La novedad es cuantitiva, de identidades personales que acaso no han podido acceder a publicar en papel (aunque podrían dadas circunstancias ventajosas), y no “cualitativa”, no “otra”. Regeneración del periodismo, golpe de palacio en la ciudad de la prensa, nada más, permitido por un dispositivo de edición y reproducción nuevo para que lo ya existente se extienda como ameba idéntica a sí misma. Que los “periodistas-ciudadanos” escuchen y aprendan de los “ciudadanos-periodistas” en un loop de retroalimentación acaso sea novedoso en términos de articular nuevas relaciones dentro de esa ciudad, y acaso haya alguna transferencia de poder dentro de la ciudad y nuevos individuos puedan añadir la suya a las voces comúnmente más oídas, pero la ciudad de la prensa (más que ciudad, barrio dentro de la ciudad letrada) no es más diversa. Tal vez regeneración, no utopía. Como mucho más buen periodismo y escritura del mismo tipo del ya existente. Lo cual no es poco.

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