~ Archive for Erotica ~

For unto us a child is born… do you want a piece of him?

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christmas

In the ’90s, Muzak reinvented itself with a new philosophy called audio architecture. The company sold music in public places not as a tranquilizer but as a means to enhance the shopping experience, as the marketing jargon goes. As Alvin Collins, a founder of the concept, explained to Owen, he was creating “retail theater.” Muzak wasn’t about soothing music anymore. “It was about selling emotion — about finding the soundtrack that would make this store or that restaurant feel like something, rather than just being an intellectual proposition.” That’s why you now can’t escape the Cure in Urban Outfitters or the Gipsy Kings in any Mediterranean restaurant; both are trying to match their wares to the music their target audience supposedly likes. Whether or not a particular business is a client of Muzak’s, they are driven by the same concept: Retail theater is all about consumption and music is a star of the show.

That leads to a deeper reason that music in public places gets under your skin. You hear songs that once lifted your spirits employed to sell you a computer. I don’t see much difference between using music to make you feel good about a dining experience and using it to sell you a car on TV.

Pero…

I’m going to get jumped on, I know it, but sometimes I actually like store music. My husband and I started dancing to some very silly 50’s tunes the other day, and everyone around us cracked up.

Hoy, viernes tras el Día de Acción de Gracias, empieza oficiosamente la temporada de compras para Navidad en los EE.UU. Los shopping rebosan, los malls enloquecen, los centros comerciales pegan un pistoletazo y aceleran el frenesí de su liturgia. Momento para recomendar para el futuro cercano estas bellas muñequitas de Kaori que cruzan el hentai con… bueno, una de esas películas en las que Tarantino se inspiró para la primera parte de Kill Bill. Mientras, en Salon recuerdan que el miércoles fue el día sin música en el Reino Unido. Todo un día sin música. Y aun así recuerdo cómo, por casualidad, una tarde el segundo movimiento de “La muerte y la doncella” se le tiró encima de forma arrebatadora en una librería sin aviso y me hizo llegar conscientemente tarde a clase.

La sierra, que le gustaría a Niño Pol, es cortesía de Dadanoias, que me recuerda su existencia.

[En el NY Times hablan del videojuego sobre la última guerra civil española. Nada puede compararse ni de lejos al hilo de los zetas en ca' Nacho, pero sobre el tema en Elástico tuvimos un hilo delirante creciendo callado como la gangrena o como crece el verdín en noviembre en una piscina que nadie se ha preocupado en vaciar. Ahí tuvo lugar mi primer intercambio verbal con mi querido Daniel Rodríguez Herrera, conocido también, debido a la infinita maldad de la gente, como Dani Pateras]

[Por cierto, el alcalde de mi pueblo le pide perdón a Torrebruno por compararlo con el líder del PP local, cosa que le honra. Nadie se atreva a manchar el recuerdo de ese diminuto gran italiano. Gracias, mir]

[La primera parte del titular es de El Mesias (Isaias 9:6; el politono). La segunda se la pueden imaginar...]

No emails Fridays?

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I guess Penn is well paid to produce statistics that help Clinton read the American zeitgeist. What’s clear is the BlackBerry prayer position — head bowed, hands together, thumbs going — is a solipsistic emblem of our age. As the New York-Washington shuttle touches down, 93.5 percent of those on board go into the prayer stoop.

I just made that number up, but the fact is, most BlackBerry-armed travelers are hopelessly susceptible to that can’t-not-look-at-it feeling. It’s not that they believe something has happened. It’s a need — CrackBerry addiction.

Now that work is not a building but a state of mind, thanks to technology and the knowledge-based economy, you can never stop if that’s how you want to live, although simultaneous turkey stuffing and BlackBerry use is tricky.

I asked Karissa Thacker, a management psychologist, why reaching for a hand-held electronic device to e-mail or instant-message — an iPhone, BlackBerry, Treo or whatever — has become such a reflexive movement, one that makes it difficult to embrace vacation as vacation.

She told me: “A BlackBerry poses three problems. Can you manage your need for control? Can you manage your need to be important? Can you manage your need to feel in the know? These are real psychological challenges because at any moment you can jump in and fire off an e-mail and get closure immediately. But it’s superficial closure.”

So you thought you had a communication device when in fact you have an ego-meter? That’s about the sum of it. Because let’s face it, e-mail is a bummer and addiction to it perverse.

Tal proponen en el NY Times, viernes sin email. Este anho me propuse mirarlo solamente cuatro veces al dia: a las ocho, las doce, las cuatro y las ocho, antes de irme a casa. Y una p****, como casi todo. Artículo cortesía de mi rubia francesa favorita.

[Sin ningún motivo especial, sin ningún elemento estético que lo redima de ser pura carne y nada más que hermosa carne, de ésa que llena de nostalgia nada más verla al pensar en cómo quedará tras el sucio ataque del tiempo, lleno de trampas y golpes bajos, Dstudio (via). Ustedes perdonen. Valga para un día como el de hoy, Acción de Gracias, que es momento de exaltación del pavo, la comida y el contacto humano]

La Amargura

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Entre enseñar y mirar videos en YouTube de la Semana Santa sevillana para ilustrarle el concepto a una estudiante (al final cayeron uno de la Amargura y otro de la Macarena) se me ha ido el día. Al final del mismo, mientras me decido entre irme a casa o al cine a ver la última de los Coen como autorregalo, doy con estas estremecedoras muñecas que parecen sacadas de no sé versión cristiana en clave Z de Tarantino. Puro grindcore vaticano. Mi nunca muerto amor por el kitsch cristiano anda estas semanas desatado…

Enrique me manda este bello regalo de alguien que no se llama David. Grief y Grief Portraits, mis favoritos. Gracias.

A lesson for this Sunday

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Gracias a Iñigo por esta bella imagen, adecuada para un domingo por la mañana. Considérenla mientras parten (partimos, claro) hacia la Iglesia. La publicidad de jbs es perfectamente infame, pero Axe ya lo hizo primero.

[Por cierto, mil felicidades a mi querida lectora colombiana. Deseándole el mejor domingo posible y una década espléndida]

“Tolk”

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Cette photo m’a interpellée. Le mollusque évoque bien plus pour moi le sexe féminin,mou, gluant, déployant ses tentacules, absorbant le sexe de l’homme au fond de sa tanière…
Et voilà ce que j’ai trouvé par hasard 2 min plus tard .

La foto que interpela a mi muy bienvenue visitante francesa es ésta, sacada de un blog desafortunadamente muerto. Es el tipo de cosa que uno se puede encontrar entre los comentarios a viejos posts. Es casi una conversación oída al azar, cuando uno no debería, entre el lector llegado tarde (o no: a su propio ritmo) y la entrada de la que uno prácticamente se había olvidado. Una conversación oída al azar casi, casi, casi como…

[El otoño no es que haya ha llegado, es que se está prácticamente yendo. Desde semanas los árboles andan enfermos de ictericia, aunque el que ven es ruso. Yo, mientras llueve, me voy a leer los dos primeros volúmenes del ciclo de Terramar de Ursula K. Le Guin para una clase que doy el miércoles. Mientras, en Barcelona...]

Sign here

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La imagen:

cherry

La ocasión.

El momento al que nos remite para llenarnos de nostalgia.

El comentario personal lo sabrán tan sólo doña Marta y don Enrique, al que hay que agradecerle la foto y el enlace.

[Ya que estamos... clic, clic, clic, clic, clic, clic, clic]

The trompet shall sound

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clive monica

El video. Sacado de Fleshbot. Porque hay veces que es posible inventarse y producir la mayor fantasía de la forma más absurda y paródica sin que pierda por ello nada de su atractivo ni su poder.

Sin cita ni contraste ni mayor aparato. Hay cosas que es imprescindible servir crudas. Dedicada, por el gusto común, obviamente a Marta.

Bichos

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Sam Weber (via (via)).

Por cierto, este es un concepto que sospecho que le va a encantar a Marta: Pinups for Pups. Vía otra Marta.

Entrada en la madera

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NEW ENGLAND WHITE

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The average voter is not held in much esteem by economists and political scientists, and Caplan rehearses some of the reasons for this. The argument of his book, though, is that economists and political scientists have misunderstood the problem. They think that most voters are ignorant about political issues; Caplan thinks that most voters are wrong about the issues, which is a different matter, and that their wrong ideas lead to policies that make society as a whole worse off. We tend to assume that if the government enacts bad policies, it’s because the system isn’t working properly—and it isn’t working properly because voters are poorly informed, or they’re subject to demagoguery, or special interests thwart the public’s interest. Caplan thinks that these conditions are endemic to democracy. They are not distortions of the process; they are what you would expect to find in a system designed to serve the wishes of the people. “Democracy fails,” he says, “because it does what voters want.” It is sometimes said that the best cure for the ills of democracy is more democracy. Caplan thinks that the best cure is less democracy. He doesn’t quite say that the world ought to be run by economists, but he comes pretty close.

Louis Menand, filólogo de Harvard, escribe una reseña de “The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Politics”, escrito por un profesor de económicas de la muy anarcoqué antidemocratista George Manson University. Eso ocurre mientras el escritor Will Self se va de paseo por el Jura en una reedición del Ministry of Walks y el profesor de Yale Stephen L. Carter publica una novela de asesinatos entre académicos en una ciudad clavaíta a New Haven. La imagen (más grande) sale de aquí cortada con las ilustraciones de Martin (mi favorita) y si ésta llega de Brasil aquélla no recuerdo do la hallé.

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