
Intuyo que todo empezó a mediados de 2003. Después de mucho intentarlo en vano, la publicidad española parió una buena idea. Les costó, pero los publicistas locales lo consiguieron. El spot —ustedes lo recordarán— era aquel de la franquicia catalana Bocatta, que vende comida rápida del mismo modo que McDonalds, pero con ingredientes mediterráneos. El aviso en cuestión es brillante, pero fue retirado a las dos semanas.
Con unas coplas pegadizas e irónicas, en la que se informaba sobre la dura labor en las zonas rurales (“amanece en el pueblo y flota ya en el cielo un intenso aroma a estiércol”) el spot recomendaba consumir productos campestres, pero sin pasar por la penuria de su elaboración. La frescura del contraste entre las imágenes y la música generaba algo que jamás había conseguido la publicidad de los últimos años: ser creativa imponiendo además una marca.
En cualquier país decente se le hubiese dado un premio a ese anuncio. Pero aquí no pasan esas cosas. A los tres días de emitido, el coordinador general de la Unión de Campesinos de Catalunya, Joan Caball, le puso una denuncia a Bocatta por ofrecer una imagen de los trabajadores rurales que calificó de ‘denigrante’. Casi al mismo tiempo, la Asociación Valenciana de Agricultores invitó a todo el sector agrícola a ‘cerrar filas y no consumir ni uno solo de esos productos’.
Las televisiones se acojonaron y retiraron de circulación la publicidad.
Hernán Casciari, al que le volvemos a dar la enhorabuena por el Espoiler, su blog en El País, actualiza un artículo del 2004 con diez ejemplos de estúpida censura de anuncios incluyendo los ejemplos. Loado sea YouTube (aunque sin pasarse). Hace poco un amigo mexicano que trabajó en publicidad me contó que en su día le dieron un premio en Cannes y el anuncio, sencillo, inocente, seguramente habría también concitado iras varias: a una estatuilla de una ninfa se le ha caído un pecho y para ensalzar el superpegamento que lo va a solucionar todo se sobreimpone “cirujano plástico”. A mí es un género audiovisual que me fascina, esperemos que no lo conviertan en la publicidad blanda, sin chispa, estúpida, para todos los públicos que se ve en los televisores de EE.UU. No nació soso, lo van a volver tal.
[La imagen es de Sao Paulo, al que han desnudado de carteles publicitarios en las calles. Un santo sin anuncio para los que discurren por las calles. Tony Marco les saca fotos a los resultados de que los prohibieran en enero. Gracias, Tiscar. Ignoro qué piensa ese feliz madridista de una ciudad del s.XXI no sé si decir que mutilada]
[Junto a una ciudad que ahora es menos me fascina esta rara naturaleza muerta de grifo, agua y vaso en equilibrio extremo]