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CHIQUITO Y SUS ANECDOTAS

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Chiqui Feldman 1996-2012

CHIQUITO Y SUS ANECDOTAS

by Guest Blogger Norma Yvonne Moreira de Feldman

Nuestro amado y querido Chiquito Feldman Moreira falleció rodeado del cariño y atención de su padre, mientras su madre estaba en Nueva YorK visitando a sus tios y hermano. En edad humana Chiquito vivió más de 70 años. Fue un gato consentido, mimado, amado, cuidado y considerado como un miembro más de la familia, tal es asi que en su medalla de identificación y en su tarjeta médica consta con el apellido Feldman.

Chiquito o Chiqui –como cariñosamente lo llamábamos- llegó a nuestro hogar en el otoño del año 1996. Recién habíamos llegado de Ecuador y Michael se había reintegrado a su trabajo, después de dos años de ausencia. Un dia estando en su oficina escuchó el maullar de un gato y preguntó si era que había uno cerca, y asi era. Una de sus colegas que había estado en la autopista lo vio cuando el gatito trataba de cruzarla, ella actuó con ligereza, disminuyó la marcha de su auto, frenó un poco, abrió la puerta y lo agarró salvandole la vida. Lo llevó a su oficina esperando que apareciera alguien que pudiera adoptarlo.

Michael lo trajo a casa en el bolsillo de su terno, al sacarlo me dijo “te traje un gato, míralo que es chiquito”….desde entonces Chiquito se quedó con nosotros y fue bautizado con ese nombre en alusion a su tamaño, el cual mas tarde dejó de tener relación porque se convirtió en un gato grande, hermoso, alegre, robusto y saludable.

Fue mi primer gato como mascota, él se propuso conquistarme y yo permití que lo hiciera. Le llegué a prodigar todos los cuidados maternos que podía desarrollar; recuerdo que le dabamos de beber leche en un biberon miniatura porque aún era muy pequeñito para poder tomarla solo, además le permitimos que durmiera en nuestra cama hasta que él decidió buscar su propio refugio, pero siempre retornaba a ella especialmente en los dias frios.

Tan pronto el clima iba mejorando, todas las mañanas a las diez de la mañana lo bajaba al patio trasero del apartamento que en ese entonces viviamos para que tomara su baño de sol. El correteaba y saltaba feliz en el pasto, daba voltaretas, caminaba, se subía a algún árbol, corría detrás de alguna ardilla errante y por supuesto algunas veces se enfrascó en pelea con algún gato vecino, al que seguramente consideraba su rival, o que no había respetado su territorio ya delimitiado. También me pasaba cabeza escabulléndose hacia los patios aledaños, No le importaba cuántas veces lo llamara se hacía el necio y no aparecía hasta que le diera su regalada gana.

Por las noches él se bajaba los dos pisos del apartamento por el porche trasero y cruzaba la calle donde se reunía con su grupo de amigos –los otros gatos del vecindario que compartían sus mismos intereses- pero estaba siempre alerta y tan pronto reconocía el sonido del carro de Michael se acercaba a saludarlo enrrollándose en las piernas en espera de de una palabra cortés y una palmadita por parte de su papi; después de este rito regresaba de inmediato a seguir de juerga con su pandilla.

Nunca supimos a qué hora de la madrugada volvía a casa porque preveyendo que su parranda nocturna duraría muchas horas dejábamos entreabierta una ventana por la que el entraba al apartamento, y al siguiente dia se levantaba hambriento con cara de inocente.

Una ocasión mientras merendábamos decidió caminar sobre las barandas del porche, de repente perdió el equilibrio y se cayó, todos los vimos como en cámara lenta y corrimos a asomarnos para darnos cuenta que él ya se había levantado y siguió caminando bien horondamente. Queriendo demostrar sus habilidades acrobáticas del mismo porche se cayó otras veces, pero nunca se quebró ni un huesito.

Chiquito nos hizo pasar un gran susto cuando creimos que había muerto congelado. Nunca olvidaré aquel uno de abril de 1997. Esa manaña (día de los inocentes acá) despertamos aletargados después de una de las más tremendas tormentas de nieve que me ha tocado presenciar. Las reseñas en los diarios de la época calificaron a las 25.4 pulgadas, que cayeron en Boston, como la tempestad de nieve más grande de la historia de la ciudad, convirtiéndolo en el abril más nevoso.

Al levantarme y no ver a Chiquito por ningún lado llegué a pensar que se había escabullido la noche anterior cuando los chicos salieron a mirar la nevada; empecé a gritar histéricamente y a buscarlo sin éxito, era casi seguro que la nieve lo habia enterrado en el porche. Tan pronto los chicos pudieron palearon la mayoria de la nieve pero Chiquito no apareció en la superficie y el misterio continuaba….agotados todos nuestros esfuerzos nos fuimos a descansar con la convicción de que se habia caido y habia muerto congelado sin haber sido ayudado. Más tarde, cuando ya estábamos casi resignados, Gabe bajó al sótano a lavar su ropa, al regresar Chiquito subió detrás de él bien horondo dándonos una mirada remilgona cuando en coro gritamos su nombre, a viva voz y llenos de alegria. Nunca supimos donde se metió poque la búsqueda también cubrió esa parte de la casa, lo que si nos quedó claro fue que Chiquito nos hizo una buena pasada y nos jugó una gran inocentada!

Quizás sea verdad que los gatos tienen 9 vidas por eso sobrevivió toda clase de golpes y porrazos y hasta el ataque de una gata intrusa que lo mordió tan ferozmente que casi le causa la muerte. Eso ocurrió mientras Michael estaba en Ecuador, Gabe en Atlanta y en casa estábamos él yo y Joey. La noche del 31 de agosto de 1997 mientras miraba en la tele las imágenes del trágico accidente de la prima Lady Di, mi bello Chiqui casi se muere a causa de una gran infección que le habia provocado aquella mordida la cual yo no habia descubierto porque él optó por comportarse de manera escurridiza, como poco lo veia por los alrededores, no había tenido oportunidad de chequearlo ya que pasaba escondido.

Asumo que se sintió traicionado por su papi al aceptar tener en casa a aquella malvada gata por hacerle un favor a su no mala dueña que luego no quiso aceptar ningna responsabilidad.

Recuerdo que aquella noche con sus últimas fuerzas trataba de subirse a la cama, en el momento que lo agarré para ayudarlo noté que volaba en fiebre, casi sin aliento, como si fuera su último suspiro simuló un maullido; fue entonces cuando comprendí la magnitud de asunto y desesperada empecé a buscar alguna solución.

Me costó convencer a Joey para que me ayude, después de tanto ruego e insistencia llamó a Donna (en aquel entonces amiga de ellos y conocida mia) ella contactó a su veterinario y éste aceptó atenderlo a pesar de lo tarde que era. A las once de la noche tomamos un taxi y llegamos donde el amable, cortés y sabio veterinario que decidió operarlo de inmediato (casi media noche) porque si no lo hacía Chiquito no amanecía. El quedó hospitalizado por una semana; mientras se recuperaba fui a visitarlo cada dia y luego que dejó la clínica lo llevaba para que le curaran la herida, algunas veces en comapañia de Gabe y otras de su papi. Nuestra querida amiga Donna no sólo le salvo la vida sino que junto a su esposo David le prodigaron cariño, atención y cuidado durante los cinco meses que pasamos en Ecuador. Chiquito compartió con ellos parte de los que fueron sus últimos meses de buena vida.

A Chiquito le encantaba dormir en lugares oscuros, buscaba el lugar perfecto hasta encontarlo, siendo asi encontró un hueco en el piso de uno de los dormitorios (que ninguno de nosotros habiamos divisado) y dado el misterio de su desaparicion nos toco hacerle la guardia hasta darnos cuenta de donde salia, Todos los dias se metía en él hasta que sentía hambre y salía a buscar comida, o hacer sus necesidades, y luego volvia a su escondite secreto.

Más tarde nos tocó mudarnos de apartamento y dada la escaséz nos decidimos por uno no tan cómodo ni bonito que ni a él ni a mi nos gustó. Cuando se dio cuenta de la mudanza se rehusó a dejarse agarrar, tal es asi que tuvimos que dejarlo en el antiguo apartamento porque saltó por la ventana tratando de escapar, decidimos recogerlo cuando ya hubiéramos sacado todos los trastos, asi le dábamos un poco de seguridad y tranquilidad. Mas tarde cuando regresamos a recogerlo nos costó mucho trabajo atraparlo, salí con grandes y profundos rasguños y el fue llorando el corto trayecto entre el viejo y el nuevo apartamento. Al llegar desapareció de inmediato y por un par de dias no sabíamos dónde estaba, hasta que accidentalmente lo descubrí metido dentro de una maleta llena de ropa a la cual se le habia roto el cierre por eso le fue fácil introducirse en ella. Su encierro duró casi un mes y unicamente salía por las noches mientras nosotros dormíamos.

En otra ocasión, en otro de los apartamento que vivimos, logró sacar la rejilla que proteje el orificio que permite la salida de la calefacción; no notamos su desaparición hasta que empezamos a escuchar sus maullidos sin saber de dónde provenían. Dado tanto misterio nos tocó llamar al dueño de la casa para que revisara el sótano (nosotros no teníamos acceso) lo revisó minuciosamente sin encontrarlo. Lo cómico es que tan pronto él se iba nuevamente comenzábamos a escuchar sus aullidos, entonces decidí pegar la oreja en el piso hasta que descubrí que venían del ducto que conduce la calefaccion hacia la rejilla.

El dueño fue y vino 3 veces porque a Chiquito se le ocurrió jugar al ratón y al gato con él. Cuando sentía su presencia dejaba de maullar y cuando se iba nuevamente lo hacía. Lo cierto es que aunque le pedía que abriera el ducto no quería hacerlo porque no se convencía de que el gato estuviera ahi, aducía que el espacio era demasiado pequeño; finalmente a tanta insitencia -y creo que ya estaba cansado de ir y venir- lo hizo, y efectivamente ahi estaba atrapado el inquieto y curioso Chiquito.

Chiquito gozó de las características de un gato tabby (también llamado gato barcino en España, y en Hispanoamérica como gato atigrado) tuvo el distintivo pelaje de rayas y puntos de color anaranjado y ojos verdes muy expresivos, fue un gato guapo muy guapo, quienes lo veían, ya fuera a tavés de la ventana o personalmente expresaban su admiración por su belleza, él lo sabía y lo presumía, por eso se me ocurrió concederle el título de el gato mas guapo de Massachusetts, llamándolo con orgullo de esta manera cada vez que alguien lo alababa.

Su primer novia oficial fue Winter una gatita hermosa cuya ama es Carol, una colega de Michael y amiga mía. Con Carol y Winter, Chiquito pasó sus primeras vacaciones al nosotros viajar a Ecuador durante la navidad del 2007. Curiosamente Winter se le adelantó y falleció hace pocos meses. Nunca mas volvieron a verse pero estamos seguros que ya se reencontraron.

Le gustaba mucho tener privacidad por eso no quería ser visto hacia donde se dirigía cuando iba a tomar sus siestas; además en cada uno de los apartamentos que hemos vivido él se apropiaba de varios lugares específicos y de siesta en siesta los rotaba en uso, yo le decía que se creía magnate inmobiliario. A lo mejor fue la reencarnacion de alguno de ellos.

En su niñez fue huraño, receloso y tímido corría a esconderse debajo de la cama cuando escuchaba voces extrañas pero poco a poco su comportamiento y personalidad cambiaron, empezó a confiar más en la gente y en su juventud se hizo más sociable, vivaz y simpático. Vivió su adultez de manera independiente y reposada, aunque con el paso del tiempo fueron notándosele los años y el deterioro en su salud. Sufrió de diabetes la misma que le provocó una insuficiencia renal y otras complicaciones relacionadas con esa enfermedad.

Nuestro bello y amado Chiqui -como todo gato- fue inquieto, travieso, curioso, también fue temeroso, reservado y afectuoso, aveces sumiso y otras rebelde, orgulloso y pretencioso, y cuando le convenía era encantador y amistoso. Muy inteligente y capáz de entender instrucciones en español e inglés.

Compartió casi toda su vida con nuestra no menos querida y amada Honey -su hermana de crianza- aunque no congeniaban mucho se cuidaban y se hacían compañia el uno con la otra. Ambos han recibido nuestro amor, cuidado y cariño, asi como el de las personas que los han cuidado durante nuestras ausencias relacionadas con nuestros viajes. A parte de las ya mencionadas le estaremos eternamente agradecidos a: Mila, Jean, Carmen, Juanita, Melissa, Marcela y su familia política. Y quizás otras más que se me pueden escapar.

Chiquito siempre se identificó más con su papi que con su mami, yo le decía que me quería por interés porque solo me buscaba cuando quería comida o cepillada. Cuando la enfermedad que lo afectó comenzó hacerle estragos llegó a despertarme tres o cuatro veces en la medianoche, y aunque viera a su papi despierto no le pedía comida a él sino a mí, solía llamarlo cargoso porque se deleitaba interrumpiéndome el sueño dándome suaves rascaditas con sus uñitas delanteras para no lastimarme. Bromeando su papi decía que le gustaba mas mi sazón que la de él. En el fondo yo creo que tenían un pacto secreto.
Por las mañanas siempre esperaba a que el papi se levantara a preparar su café para ganársele el puesto en la cama.

Cuando el papi regresaba de la oficina él estaba atento y lo seguía hasta que le prestara atención, luego se subía a la cama y lo esperaba para que lo rascara.
Por las noches sentado en las piernas del papi, mientras éste trabajaba en la computadora, casi siempre conversaban de cosas masculinas, tal es asi que llegaron a formar un club sólo para hombres donde ellos dos eran los únicos socios, no permitiendo que ni Honicita ni yo participaramos en sus conversaciones o actividades.

Chiquito fue enterrado en el jardin de nuestra actual morada, desde alli nos verá cada vez que entremos o salgamos además cuidará de nosotros de su ñaña y del apartamento donde vivió sus últimos dias. Estamos seguros que él sabe que aunque lo hayamos enterrado en ese lugar especial, nunca enterraremos los gratos recuerdos que nos ha dejado y los bellos momentos que compartimos.

Gracias querido y bello Chiquito por habernos acompañado por casi 15 años, te llevaremos siempre en nuestro corazón y tu presencia la veremos manifestada en tu ausencia temporal porque algún día nos recibirás con alegría y gozo en aquel infinito e indescifrable lugar donde ahora estás.

Descanza en paz querido hijo!